viernes, 18 de junio de 2010

40 minutos y un PowerPoint

40 minutos de charla y un PowerPoint es el tiempo y los recursos necesarios que dedicamos en nuestro instituto para conseguir que unos alumnos dejen de hacer presentaciones Death by PowerPoint.

El título de la charla fue "Cómo presentar el crédito de síntesis... y no matar de aburrimiento a profesores y alumnos". En la presentación utilicé un archivo PowerPoint que posteriormente les colgué en nuestro Moodle (una especie de campus virtual).

Una semana después, los alumnos presentaron sus proyectos con un proyector y sus correspondientes PowerPoints. Los profesores quedamos gratamente sorprendidos al comprobar que prácticamente todas las presentaciones tenían diapositivas simples, visuales, con poco texto, tipo de letra grande, etc.


Cada final de curso algunos profesores nos vemos obligados a asistir a varias presentaciones de proyectos finales. Hasta ahora, la mayoría de diapositivas estaban inundadas de texto y tenían muy poca carga visual. En muchos casos los alumnos se limitaban a leer la totalidad o parte del texto que había en pantalla. El tedio y el aburrimiento de la audiencia estaban asegurados.

¿Por qué los alumnos hicieron caso?


En primer lugar porque les dimos una alternativa. Ellos sólo conocían el "modo habitual" del "mucho texto y voy leyendo". Es como la historia de los monos que incluyó Iván en uno de sus artículos. Los monos actuaban de una forma determinada sin saber por qué lo hacían. En el momento en que los alumnos se dan cuenta de que están reproduciendo un esquema preestablecido y descubren que hay otros caminos, es más fácil que abandonen el sendero por donde andaban.

En segundo lugar porque se evitó la ambigüedad y se potenció la concreción.  Les dimos los consejos básicos para crear buenas diapositivas y les mostramos varios ejemplos de malas diapositivas y posibles versiones mejoradas (antes y después). También vieron a cámara rápida un vídeo de unos alumnos del curso anterior con malas diapositivas y otro de un alumno que hizo un buen PowerPoint. Incluso vieron una animación que ilustraba lo explicado y que les llamó mucho la atención, sobre todo por el final inesperado.

Y en tercer lugar, porque los alumnos tuvieron la posibilidad de descargar el archivo PowerPoint de la presentación que les hice. Así pudieron recordar y repasar todo lo dicho, pero también podían inspirarse en las diapositivas que usé y que predicaban con el ejemplo de lo que estaba contándoles. Es bien sabido que la audiencia recuerda mucho menos de lo que se explica en una charla, así que parece una buena opción darles la oportunidad de descargarse el PowerPoint que se utilizó en la presentación. Estoy convencido de que si no hubieran podido descargarse dicho PowerPoint, los resultados hubieran sido peores.

Mejoras para el próximo curso


Después de esta experiencia hemos llegado a la conclusión de que superar la Muerte por PowerPoint es relativamente fácil. Es el primer nivel y consiste en mejorar la forma. Pero hay un segundo nivel, que probablemente requiera más esfuerzos por parte de todos. Se trata de que mejoren el contenido, que aprendan a destilar la esencia de su mensaje, a estructurar adecuadamente los contenidos, a no "meter paja" para rellenar tiempo, etc.

También observamos que les iría bien otra sesión sobre "Cómo hacer una demostración de un producto o solución informática". Después del PowerPoint tenían que enseñarnos su proyecto, y ahí no les dimos guías suficientes ni concreción y se notó bastante.

Para acabar, nos gustaría que nos contarais qué hacéis vosotros para combatir la Muerte por PowerPoint en vuestra organización o empresa.

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1 comentario:

Ángel Encinas Carazo dijo...

Muy interesante la idea de este blog. ¿por qué no te animas a compartir el ppt de referencia?