lunes, 12 de abril de 2010

Escritura sexy y lectores de segunda...

El otro día estuve hojeando la segunda edición del libro Escritura sexy de Lluís Pastor y descubrí algo que me llamó la atención. Según Umberto Eco hay lectores de dos tipos: lectores de primer y de segundo nivel.

Los lectores de primer nivel se proponen como objetivo saber lo que pasa en una historia y se dejan llevar por donde les conduce el autor. Es el tipo habitual de lectores de obras literarias.

Sin embargo, los lectores de segundo nivel quieren saber cómo se ha escrito el texto, por qué razones nos emociona cierto pasaje, que figuras literarias usa el autor... Os cito parte del texto de Escritura sexy que lo explica excelentemente:

El lector de segundo nivel se pregunta por el cómo. Y con este tipo de preguntas multiplica su capacidad de aprendizaje de la escritura. Este tipo de lector se pone en los zapatos de quien escribe y deja, por decirlo de algún modo, el sofá del lector para saltar hasta la mesa de trabajo del escritor. Este es el tipo de lectura que abre más puertas a los secretos de la escritura. Una lectura consciente.

En seguida apliqué este concepto de lector de segundo nivel al mundo de las presentaciones. Cuando asistimos a presentaciones en público podemos ser espectadores de primer nivel y estar atentos para captar lo que nos dicen... O podemos ser espectadores de segundo nivel y analizar cómo se plantea la presentación, qué recursos utiliza el presentador, cuales son los momentos de mayor atención por parte de la audiencia, como finaliza la charla, etc.

Es evidente que los lectores de segundo nivel tienen ventaja sobre los espectadores de segundo nivel, pueden leer y releer tantas veces como deseen los textos que analizan. En cambio, un espectador de segundo nivel que vea una presentación en vivo tan sólo tiene una oportunidad para hacer sus análisis. Ir anotando en un ordenador portátil o en una libreta lo que nos llame la atención puede ser una solución a este problema.

Por otro lado, podemos explotar la faceta de espectador de segundo nivel y analizar hasta la saciedad los vídeos de presentaciones que hay en la Red, empezando por ejemplo por la web de TED y sus magníficas charlas de dieciocho minutos. Eso sí, hay que ser crítico y saber encontrar tanto virtudes como defectos ya que no es oro todo lo que TED luce.

En nuestra última entrada, analizamos algunas razones por las que nos cuesta tanto hablar en público. La última de ellas estaba relacionada con la diferencia entre experiencia y práctica. La experiencia implica estar involucrado en una actividad mientras que la práctica implica hacer algo con la intención de mejorar.

Precisamente con la intención de mejorar nuestras dotes comunicativas y aprender a hablar mejor en público es indispensable tomar el rol de espectador de segundo nivel y analizar detalladamente y a consciencia las presentaciones de terceros.

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lunes, 5 de abril de 2010

¿Por qué nos cuesta tanto hablar en público?

Seguramente conoces a varias personas que tienen pánico a hablar en público, gente que evita a toda costa situaciones en las que debe afrontar una audiencia y que cuando tiene que hacerlo lo pasa realmente mal. Quizá seas una de esas personas.

Podría darse el caso que controles tus nervios cuando hablas en público pero que lo hagas sin entusiasmo y con resignación cada vez que te toque hacerlo.

O tal vez te encanta tener a una audiencia pendiente de ti y aprovechas la mínima excusa para hacer una presentación. Sin embargo, diría que este es el caso más improbable de los que he planteado.

Lo más habitual es que hablar en público sea algo a evitar por la mayoría de las personas. Pero... ¿por qué? En este artículo apunto tres posibles causas: una carencia importante de formación que enseñe a hablar en público; el excesivo protagonismo que damos al análisis, a la lógica y a los datos secuenciales; y la falta de práctica continuada para intentar mejorar las presentaciones.

Falta de formación


Muchas personas lo pasan mal al hablar en público porque no saben cómo hacerlo, porque nadie les ha enseñado ni han practicado lo suficiente para que esas personas se sientan seguras delante de una audiencia.

La paradoja está en que se nos exige que hablemos en público en varias ocasiones (educación, empresa, eventos sociales...) pero no se nos enseña cómo hacerlo correctamente.

Es como si sólo nos enseñaran cómo hacer sonar cada nota de un instrumento musical y cada cierto tiempo nos mandaran tocar una canción. Evidentemente, el resultado final dejaría mucho que desear. Interpretar un tema no consiste sólo en tocar las notas que lo componen, también hay que saber frasear la melodía, articular bien, crear dinámicas, dominar el ritmo, etc.

Seguramente nos pondríamos bastante nerviosos cada vez que tuviéramos que tocar delante de otros ya que estaríamos muy limitados y seríamos plenamente conscientes de ello. Probablemente las personas con cierto talento musical y las que practicasen con frecuencia lo hicieran mejor y se sintieran más a gusto.

Está claro que si no se practica algo, difícilmente saldrá bien. En nuestro sistema educativo raramente se potencia la habilidad de hablar en público. Cierto es que, de vez en cuando, hacemos que cada alumno presente un trabajo oralmente delante de sus compañeros. Sin embargo, no se le dan los recursos ni se le guía como es debido. Acostumbra a ser un trámite más para aprobar una asignatura y, por mal que lo hagan, aparte de algunos comentarios estériles, no se les brinda una nueva oportunidad para mejorar en sus puntos flojos. En general se valora muchísimo más el contenido que la forma.

Los contenidos son importantes, sí. Pero la forma en que los mostramos es la que nos diferencia del resto, para bien o para mal. No se trata de lo que haces sino de cómo se hace. Lógicamente, esta máxima es aplicable a cualquier actividad humana.


La tiranía del cerebro izquierdo


Nuestro cerebro se divide en dos hemisferios: el izquierdo y el derecho. El lado izquierdo es secuencial, lógico y analítico mientras que el lado derecho es simultáneo, intuitivo y sintético. Al hemisferio izquierdo lo relacionaron con el análisis lógico-deductivo de la Ilustración y con el método científico. Al hemisferio derecho lo relacionaron con los impulsos de belleza, intuición y espiritualidad del Romanticismo.

Históricamente se le ha atribuido mucha más importancia y protagonismo al hemisferio izquierdo del cerebro así como a las funciones que éste controla. En las últimas décadas se ha visto que el hemisferio derecho no es peor que el izquierdo, simplemente es distinto y se encarga de otras funciones también indispensables.

Hemisferio izquierdoHemisferio derecho
  • Secuencial
  • Especializado en texto
  • Analiza los detalles
  • Simultáneo
  • Especializado en contexto
  • Sintetiza el conjunto
  • Interpreta emociones

¿Y qué tiene que ver esto con el hecho de hablar en público?

En nuestro sistema educativo y en las empresas se tiende a sobrevalorar las funciones del cerebro izquierdo y a dejar de lado las del lado derecho. Esto implica que se potencia el análisis, la lógica, la sucesión secuencial de hechos y datos... ¿Os suena todo esto? ¿Cuántas presentaciones presentaban estos elementos pero eran pesadas, aburridas y cayeron en el olvido? El predominio de estos elementos hace que los utilicemos casi sin plantearnos otras alternativas, o al menos, otras formas de complementarlos. Creemos que son necesarios y suficientes aunque algunos intuyan que el resultado no será muy apasionante para la audiencia.

La cuestión es que para hacer buenas presentaciones, y muchas otras actividades, debemos utilizar ambos hemisferios del cerebro y, tal como están las cosas, ello significa potenciar las funciones del hemisferio derecho.

- No nos limitemos a enumerar y secuenciar hechos y datos que hemos analizado. Pongamos estos datos y hechos en un contexto: poniendo ejemplos adecuados, usando objetos cotidianos o contando historias relacionadas.

- Sinteticemos lo más importante, por ejemplo usando citas y proverbios.

- Potenciemos la empatía para interpretar las emociones del público correctamente.

- Relacionemos las ideas y conceptos a mostrar en un conjunto global que tenga sentido.

Según Daniel H. Pink explica en el libro A Whole New Mind (en español: Una nueva mente), hemos dejado la Era de la Información para adentrarnos en la Era Conceptual. En esta última, los individuos que potencien las funciones del hemisferio derecho del cerebro (manteniendo las del izquierdo) son los que tendrán más oportunidades profesionales y serán más valorados. El autor muestra seis aptitudes del lado derecho del cerebro que exigirá la Era Conceptual:

  1. No sólo función sino también DISEÑO.
  2. No sólo argumentos sino también HISTORIAS.
  3. No sólo enfoque sino también SINFONÍA.
  4. No sólo lógica sino también EMPATÍA.
  5. No sólo seriedad sino también JUEGO.
  6. No sólo acumulación sino también SIGNIFICADO.


Práctica contra Experiencia


El hecho de hacer una cosa muchas veces no implica necesariamente que se acabe dominando con maestría. En el caso de las presentaciones, hay personas que hablan en público muy de vez en cuando y por tanto, no acumulan mucha experiencia al respecto. Por otro lado, hay personas que hablan en público con cierta frecuencia y ello les puede hacer ganar experiencia y mejorar hasta cierto punto o umbral a partir del cual, por muchas más charlas que den, no está garantizada su mejoría.

Daniel T. Willingham explica la diferencia entre experiencia y práctica en su libro Why don't students like school?

La experiencia implica simplemente que estás involucrado en una actividad. La práctica implica que estás intentando mejorar tu rendimiento.

Y nos pone el ejemplo de una persona que tiene permiso de conducir y mejora su conducción los primeros años pero llega un punto en que, por muchos más años que lleve un vehículo, no va a hacerlo mejor. Simplemente se queda en el nivel de conducción que le resulta adecuado para sus objetivos.

Por tanto, para hablar mejor en público no es suficiente con hacer presentaciones cada cierto tiempo, también hay que practicar, cosa que implica:

  1. Intentar mejorar de forma consciente. El análisis y la reflexión de lo que hacemos deben estar siempre presentes para perfeccionar la próxima presentación.
  2. Tomar nota de opiniones de terceros sobre las presentaciones que hacemos (feedback)
  3. Invertir tiempo en actividades distintas al objetivo principal (hablar en público) pero que se hacen con el propósito de mejorar ese objetivo.

El punto número 2 es de vital importancia. Si queremos mejorar, es indispensable saber qué opinan las personas que han asistido a nuestra presentación. Podemos pasar una encuesta breve a los asistentes una vez hayamos terminado y analizar las respuestas.

Sin embargo, es necesario también recibir una opinión extensa y fundamentada de alguien conocido que también estuviera en la charla. Si esa persona tiene conocimientos de cómo hablar en público, todavía mejor. Podemos grabarnos en vídeo y mostrar la grabación a las personas que no pudieron asistir a la presentación.

Este proceso de obtener opiniones de otras personas puede hacerse también durante los ensayos de las presentaciones. Ya sea ensayando delante de éstas o grabándose en vídeo para que lo analicen posteriormente.

En cuanto al punto número 3 podemos hacer muchas actividades relacionadas de forma indirecta con el hecho de hacer una presentación:

  1. Leer libros y blogs sobre presentaciones así como libros de otras temáticas que puedan contribuir al perfeccionamiento de nuestra capacidad de hablar en público.
  2. Ver y analizar presentaciones de otras personas, ya sea en vivo, o mediante vídeos. Un buen sitio para empezar son las charlas de TED (muchas de ellas subtituladas al español).
  3. Apuntarse a cursos de interpretación y teatro, lecturas dramatizadas o mimo. Aunque parezca que no hay ninguna relación, este tipo de formación ayuda a mejorar el control de la voz, la presencia en el escenario, los movimientos y gestos, etc.

Y tú, ¿cuáles crees que son los motivos por los que nos cuesta tanto hablar en público?

Referencias:

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Créditos
:
  • Fotografía de mujer hablando en público de Frank Wales (Creative Commons - Atribución).

lunes, 29 de marzo de 2010

Motiva a la audiencia al principio de la charla

Ya lo he comentado alguna vez, me gusta mucho el blog de Power Point Ninja, encuentro que tiene un enfoque muy realista del mundo de las presentaciones.

En uno de sus posts referido al review del último libro de Garr Reynolds comenta que la aproximación de Presentaciones Zen está muy bien para según que tipo de presentaciones pero que en determinados casos es muy complicado basarnos únicamente en estos principios (mucha carga visual y poco texto). Así que uno se hace la siguiente pregunta:

¿Cómo hacer una presentación atractiva de un tema denso?

Dejadme que os explique un caso que he vivido recientemente. Desde hace algunas semanas mi buen amigo Santi y un servidor estamos haciendo una serie de seminarios sobre factura electrónica. No nos engañemos, es un tema espeso: normas, leyes, estándares..... Son muchos los detalles y los asistentes quieren conocerlos.

Antes de entrar en materia y perderse en un sinfín de detalles resulta de mucha utilidad dar una visión general del tema y en general plantear una pregunta que se va a responder a lo largo de la jornada. En este punto sí que resulta muy interesante una aproximación a lo "Presentation Zen" para atraer la atención de la audiencia.

En nuestro caso planteamos la pregunta "¿Por qué implantar la factura electrónica en su organización?". Para contestar a la pregunta me basé en un post del Blog de Santi que explicaba el consumo desmesurado que hacemos de papel y recursos para generar documentos de tan poco valor añadido como son las facturas.

Aquí os dejo la presentación:


viernes, 5 de marzo de 2010

El arte de simplificar

Después de un tiempo de silencio más largo de lo deseado me permito hacer un breve post a partir de un link que me ha pasado mi buen amigo Pierre.

Ser capaces de sintetizar la información hasta reducirla a su esencia es un arte que es difícil de dominar. Muchas veces nos resistimos a eliminar datos que aunque interesantes son prescindibles y a veces se elimina tanta información que lo que queremos expresar no se entiende.

Einstein decía lo siguiente:



“Hay que simplificar las cosas lo máximo posible, pero no más"




La mayor sofisticación de este arte consiste tal vez en ser capaz de sintetizar una idea en una sola imagen. El mundo de la publicidad a veces nos da buenos ejemplos de creativos que se estrujan la cabeza en este sentido.

Por eso me ha gustado la web FlowingData ya que intenta representar conceptos complejos a través de la visualización. Evidentemente no se puede plasmar toda la profundidad de un concepto complejo en una sola imagen pero si su esencia.

Os dejo a modo de ejemplo una imagen que representa como funciona la transmisión de los caracteres genéticos de padres a hijos. A mi me ha parecido muy ingeniosa, y más ilustrativa que el famoso ejemplo de los guisantes de Mendel.

jueves, 4 de marzo de 2010

El arte de la presentación (I)

Si hay algo que no me gusta es encontrar presentaciones PowerPoint por la Red sobre cómo presentar de forma efectiva repletas de texto y con un diseño pobre.

Este no es el caso de la serie de presentaciones de "El arte de la presentación", creadas por los vallisoletanos Eduardo S. de la Fuente Gallego y Alberto de Vega Luna. Estos dos profesionales de las telecomunicaciones imparten seminarios sobre cómo presentar de forma efectiva y predican con el ejemplo ya que sus diapositivas son simples, visuales y están muy bien diseñadas (al estilo Presentation Zen)

Me gusta la forma en que distribuyen la información en cada diapositiva. Dejan espacio arriba y abajo para que la pantalla "respire" un poco más. También recortan algunas imágenes de forma que salen de su espacio asignado (el rectángulo central).

Aquí tenéis la primera de las cinco presentaciones que han subido a SlideShare. Para no abrumaros, iré poniendo cada una de las siguientes presentaciones en futuras entradas.


El mérito de sus presentaciones está en que, además de estar bien diseñadas, transmiten un mensaje muy importante, debemos cambiar la forma de presentar en público cuando usamos programas como PowerPoint.

Los lectores de presentArte ya estáis acostumbrados a leer este tipo de afirmaciones pero nunca viene mal ir viendo nuevos recursos, que amplían esta idea con detalle.

¡Gracias a Alberto y a Eduardo por compartir con nosotros sus magníficas presentaciones 2.0!

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martes, 23 de febrero de 2010

Ensaya tus presentaciones

¿Qué tienen en común los grandes presentadores y los maestros del Jazz? Se me ocurren tres cosas. Primero, cuando les escuchamos, todo fluye. Segundo, consiguen que parezca fácil lo más difícil. Y, tercero, lo que parece improvisación es fruto de horas y horas de ensayo y práctica.

Según la definición de la Real Academia Española, improvisar es "hacer algo de pronto, sin estudio ni preparación". Con esta definición empezamos a poner en duda que los músicos de Jazz realmente improvisen pues han dedicado miles de horas a estudiar escalas, arpegios, armonía y frases musicales que luego tocan, mezclan, varían o sirven de base para nuevos motivos.

Lo mismo ocurre con los buenos presentadores. Nos pueden dar la falsa idea de que, en algunos momentos, están improvisando. Quizá sea así en algunas ocasiones pero generalmente todo está preparado y ensayado a conciencia, el mérito está en que parezca que es algo espontáneo. La siguiente frase de Winston Churchill lo ejemplifica de forma magistral.

Llevo toda la mañana ensayando las frases que improvisaré esta noche
Así que no hay que dejar nada al azar y para ello es indispensable que ensayemos nuestras presentaciones, cuantas más veces, mejor.

Antes de hablar en público es necesario:

1. Preparar la presentación a conciencia. Tendremos en cuenta la audiencia (quién), la idea principal (qué) y la forma como la transmitiremos (cómo). También decidiremos la estructura y los recursos que utilizaremos (historias, anécdotas, gráficos, datos, objetos cotidianos, diapositivas...)

2. Diseñar las diapositivas. Suponiendo que hemos decidido usar un programa como PowerPoint para complementar nuestro discurso. Recordemos que las diapositivas tienen que complementar lo que decimos: cuanto menos texto y más carga visual, mejor.

3. Ensayar la presentación. En voz alta, aunque no tengamos a nadie que nos escuche, hablaremos para los muebles de la habitación. Sin embargo, es recomendable tener a alguien que nos escuche, como mínimo en uno de los ensayos, y que nos dé su opinión. También es muy recomendable grabarse en vídeo o con un micro.

4. Analizar el ensayo y hacer mejoras a la presentación. Este punto sólo es posible si hemos ensayado. Observaremos detenidamente los vídeos o escucharemos los audios que hemos grabado durante los ensayos para fijarnos en las muletillas que usamos, en si nos movemos demasiado, en las expresiones que hacemos, en si se entiende lo que explicamos, en si nos hacemos demasiado pesados, etc. Tomando nota de la opinión de quien nos ha escuchado durante el ensayo podremos también mejorar e introducir cambios en la preparación y diseño de las diapositivas de la presentación.

Fases previas a la presentación en público

Como veis, se trata de un proceso cíclico. Cuantas más veces ensayemos, más mejoraremos.

No pares. ¡Sigue, sigue!

Un consejo vital para el ensayo consiste en no detenerse en ningún momento para volver a empezar. Si nos equivocamos, debemos continuar, como si estuviéramos haciendo la presentación en directo. A la hora de la verdad, no diremos al público "Perdón, me he equivocado, vuelvo al principio".

Este consejo se lo aplican también los músicos cuando ensayan sus temas. Es una de las máximas que predican los profesores a sus alumnos: "Si te equivocas, no pares jamás y sigue".

En resumen, cuanto más ensayemos, mejor nos saldrá la presentación. Especial consideración deberá tener el inicio de la presentación y el final, momentos claves que hay que saber aprovechar para maximizar el impacto de la exposición.

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Créditos:

miércoles, 17 de febrero de 2010

Cómo ocultar o mostrar determinadas diapositivas

PowerPoint tiene la capacidad de ocultar diapositivas y mostrarlas a gusto del presentador en el momento de la exposición. Veamos primero cómo lograrlo y después algunas posibles aplicaciones de esta desconocida característica.


Ocultar diapositivas

Desde la vista Normal o desde el Clasificador de diapositivas seleccionad una o más diapositivas, pulsad luego el botón derecho del ratón y escoged la opción Ocultar diapositiva.


Esto lo podéis hacer para todas las diapositivas que, en principio, no queréis que aparezcan en el modo de presentación. Después de activar esta opción, aparecerá el número de cada diapositiva oculta tachado dentro de una caja (como en la siguiente figura).


Todas las diapositivas marcadas como oculta no aparecerán en el modo de presentación (a no ser que decidamos mostrarlas).

Mostrar diapositivas ocultas

Cuando estamos en el modo de presentación podemos mostrar una diapositiva oculta de dos formas distintas:

1. Justo en la diapositiva anterior a la diapositiva oculta pulsamos la tecla h (del inglés, hidden) y entonces la diapositiva siguiente se mostrará en pantalla.
2. Pulsando el botón derecho, eligiendo primero la opción Ir a diapositiva y luego haciendo clic en la diapositiva oculta (el número de diapositiva aparece entre paréntesis).


Posibles aplicaciones

Seguramente os estáis preguntando que utilidad tiene esto de ocultar y mostrar diapositivas. Os puede ser útil...

1. Para reducir una presentación
Suponed que tenéis una presentación hecha y tenéis que presentarla en otro sitio pero disponéis de menos tiempo. En ese caso tendréis que "recortar" la presentación. Podéis abrir el archivo de vuestra presentación original y ocultar las diapositivas que no utilizaréis, reduciendo así el tiempo total de vuestra exposición.

2. En caso de duda
Si no estáis seguro de poner una diapositiva o no siempre podéis ocultarla y decidir en el momento de la presentación si vale la pena mostrarla.

En la charla que dimos a alumnos de bachillerato estuvimos dudando si añadir una diapositiva para hacer un pequeño gag. Finalmente nos decidimos a incluirla (aún no conocíamos la opción de ocultar y mostrar).


En nuestro caso nos funcionó y la gente se lo tomó con humor. Sin embargo, en otros casos quizá la audiencia no responda bien desde el principio y sea buena idea mantener oculta la diapositiva del gag cuando el ambiente no dé pie a esa situación.

3. En previsión de más demanda de información
Imaginad que tenéis que informar de las ganancias de vuestra empresa del último año. Podéis hacer una visión general que dé los datos básicos. Si alguien pregunta sobre las ganancias que ha generado un departamento concreto, podéis mostrar las diapositivas que teníais ocultas, en previsión de que alguien quisiera más información al respecto.

Referencias:
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